El Corredor Biológico Hispano-Luso incorpora tecnología GPS al seguimiento del galápago europeo en la Reserva Biológica Campanarios de Azaba

La actuación permitirá conocer con mayor precisión los des

plazamientos, zonas de refugio, reproducción e hibernación de una especie catalogada como Vulnerable en España y avanzar en el estudio de la conectividad ecológica entre España y Portugal

Reserva Biológica Campanarios de Azaba (Espeja, Salamanca), 1 de septiembre de 2026. – El proyecto Corredor Biológico Hispano-Luso, cofinanciado por la Unión Europea a través del programa Interreg VI-A España–Portugal (POCTEP) 2021-2027, ha dado un nuevo paso en el conocimiento y conservación del galápago europeo (Emys orbicularis) con el marcaje y seguimiento mediante tecnología GPS de cuatro ejemplares en la Reserva Biológica Campanarios de Azaba, en Salamanca.

La actuación se desarrolla en el marco de la Acción A2.2. Seguimiento y monitorización de las especies Emys orbicularis y tiene como objetivo mejorar el conocimiento científico sobre los movimientos y el uso del territorio de esta especie, así como aportar información fundamental para evaluar la conectividad ecológica transfronteriza entre España y Portugal.

El Corredor Biológico Hispano-Luso tiene como uno de sus principales objetivos mejorar la conexión entre espacios naturales y poblaciones de fauna y flora a ambos lados de la frontera. El proyecto, identificado como 0166_BIOCORREDOR_BIN_SAL_6_E, se desarrolla en el espacio transfronterizo entre España y Portugal, principalmente en Salamanca y Cáceres y en las regiones portuguesas de Beira Baixa y Beiras e Serra da Estrela.

Cuatro galápagos, ahora monitorizados mediante GPS

Durante los trabajos desarrollados en Campanarios de Azaba se seleccionaron cuatro ejemplares de galápago europeo, dos hembras y dos machos, entre los individuos capturados para el seguimiento de la población.

La actuación contó con el apoyo de la Asociación Herpetológica Española (AHE) y la participación de Rubén Bautista Muñoz, técnico de la entidad y coordinador de proyectos relacionados con el galápago europeo y programas de cría en la Comunidad de Madrid y Castilla-La Mancha.

Bautista Muñoz compartió con el equipo de la Fundación los conocimientos y procedimientos empleados para el marcaje de los ejemplares, así como diferentes mecanismos y metodologías de monitorización de la especie.

A los cuatro individuos seleccionados se les instalaron dispositivos Ornitrack con alimentación mediante panel solar, que permiten obtener información sobre su localización y movimientos. La incorporación de esta tecnología supone un importante salto cualitativo respecto al seguimiento convencional, ya que permitirá analizar de manera continuada cómo utilizan el territorio estos animales.

Los datos obtenidos permitirán estudiar aspectos como los desplazamientos, áreas de campeo, selección de hábitat, refugios, posibles lugares de hibernación y zonas utilizadas para la reproducción y puesta de huevos. Asimismo, permitirán identificar posibles barreras o puntos críticos dentro del paisaje y conocer si los ejemplares utilizan diferentes masas de agua y hábitats conectados entre sí.

La conectividad, una pieza clave para la supervivencia de la especie

El seguimiento mediante GPS adquiere una especial relevancia en el marco de un proyecto cuyo objetivo es crear y fortalecer un corredor ecológico transfronterizo.

Para especies como el galápago europeo, conservar una charca o una población aislada no siempre es suficiente. La pérdida y fragmentación de los humedales puede provocar que las poblaciones queden progresivamente aisladas, reduciendo el intercambio de individuos y, a largo plazo, el intercambio genético. La Asociación Herpetológica Española ha señalado precisamente la fragmentación del hábitat como uno de los factores que pueden impedir la conexión entre poblaciones ibéricas y reducir la viabilidad de aquellas que permanecen pequeñas y aisladas.

Por ello, conocer hasta dónde se desplazan los individuos, qué masas de agua utilizan, qué hábitats conectan y qué elementos del paisaje facilitan o dificultan sus movimientos resulta fundamental para diseñar actuaciones de conservación más eficaces.

En el caso del Corredor Biológico Hispano-Luso, esta información permitirá avanzar hacia una visión del territorio que no entienda la frontera administrativa entre España y Portugal como una barrera para la fauna, sino como un espacio en el que es necesario garantizar la continuidad ecológica.

Los movimientos de estos cuatro ejemplares podrán aportar información especialmente valiosa para identificar conectores naturales, zonas de paso y posibles cuellos de botella, contribuyendo a orientar futuras actuaciones de restauración y conservación de hábitats acuáticos a ambos lados de la frontera.

Una especie vulnerable y estrechamente vinculada a los humedales

El galápago europeo (Emys orbicularis) es una tortuga de agua dulce asociada principalmente a humedales, charcas, lagunas, arroyos y otros ambientes acuáticos con presencia de vegetación y condiciones favorables para refugiarse, alimentarse y reproducirse.

La especie presenta una situación de conservación preocupante. En España, Emys orbicularis está incluida actualmente en el Catálogo Español de Especies Amenazadas en la categoría de Vulnerable, una clasificación que reconoce el riesgo de que una especie pueda pasar a la categoría de “En peligro de extinción” si no se corrigen los factores adversos que afectan a sus poblaciones. Su incorporación a esta categoría se produjo mediante la modificación del catálogo publicada en 2023.

A escala europea, la especie está considerada Casi Amenazada (Near Threatened) por la UICN.

Entre las principales amenazas para el galápago europeo se encuentran la destrucción, degradación y fragmentación de los hábitats acuáticos, la contaminación, la alteración de los regímenes hídricos, la introducción de especies exóticas invasoras y el aislamiento de las poblaciones. La especie presenta además una especial dependencia de ambientes acuáticos de buena calidad y es sensible a la alteración y eutrofización de estos ecosistemas.

Esta problemática se ve agravada en el contexto mediterráneo por fenómenos como las sequías, la reducción de la disponibilidad de agua y el cambio climático, factores que pueden afectar especialmente a las charcas temporales y a otros pequeños humedales de los que depende la especie.

Precisamente por ello, el seguimiento de los movimientos individuales puede proporcionar información esencial para comprender cómo responde el galápago a la disponibilidad de agua y a la estructura del paisaje.

12 ejemplares capturados en una sola charca

La metodología empleada durante la jornada se basó en la captura mediante nasas con cebo, instaladas el día anterior siguiendo los procedimientos establecidos para el seguimiento de la especie.

Los resultados pusieron de manifiesto la importancia de los humedales de Campanarios de Azaba: en una única charca fueron capturados 12 ejemplares de galápago europeo.

De entre los individuos capturados se seleccionaron los ejemplares de mayor peso y edad para la instalación de los dispositivos de seguimiento. Posteriormente, los animales fueron manipulados siguiendo el procedimiento estandarizado, se realizó su limpieza y marcaje y, finalmente, se activaron los dispositivos GPS antes de su liberación.

La presencia de una población tan destacada en la Reserva Biológica Campanarios de Azaba refuerza el valor de este enclave para la conservación de la especie y convierte el seguimiento desarrollado en un elemento de especial interés para comprender la dinámica de las poblaciones de galápago europeo en el Oeste Ibérico.

Más de 1.200 galápagos marcados por la FNyH

Los cuatro ejemplares equipados ahora con GPS se incorporan a un trabajo de seguimiento mucho más amplio que la Fundación viene desarrollando en el marco del proyecto.

A fecha de 1 de septiembre de 2026, los técnicos de la Fundación han marcado un total de 1.207 ejemplares de galápago europeo. Con los cuatro individuos marcados y equipados ahora con tecnología GPS, el proyecto amplía la capacidad para obtener información detallada sobre el comportamiento y utilización del territorio de la especie.

Los trabajos de campo están coordinados por Edwin Arrigui Torres, coordinador del proyecto, con la participación de Alfonso Gómez Pérez, técnico de monitorización responsable de los censos y del seguimiento de las poblaciones.

El volumen de ejemplares marcados constituye una importante base de información para conocer la distribución y evolución de la especie en el territorio de actuación. La incorporación de individuos monitorizados mediante GPS permitirá complementar estos datos con información mucho más precisa sobre sus movimientos y uso del hábitat.

Campanarios de Azaba, un enclave excepcional para la conservación

Durante su visita a la Reserva Biológica Campanarios de Azaba, Rubén Bautista Muñoz destacó la importancia del enclave para la conservación del galápago europeo y mostró su sorpresa ante la elevada presencia de ejemplares registrada en sus charcas.

El técnico de la Asociación Herpetológica Española puso también en valor la diversidad de fauna y flora asociada a los estanques temporales mediterráneos presentes en la reserva, especialmente significativa teniendo en cuenta que, a finales del verano, algunos de estos ambientes todavía mantienen agua.

La permanencia de agua en estas charcas durante un periodo tan avanzado del verano constituye un elemento de gran relevancia ecológica, al proporcionar refugio y recursos para numerosas especies y contribuir al mantenimiento de la biodiversidad asociada a estos pequeños humedales.

Estos ecosistemas, aparentemente pequeños y aislados, pueden desempeñar un papel esencial en la conectividad ecológica del paisaje, funcionando como puntos de alimentación, reproducción, refugio y desplazamiento para diferentes especies.

Ciencia y cooperación para conectar el Oeste Ibérico

La actuación desarrollada en Campanarios de Azaba representa un ejemplo concreto de cómo la cooperación científica y transfronteriza puede contribuir a la conservación de especies amenazadas.

El Corredor Biológico Hispano-Luso trabaja precisamente para mejorar la conexión entre espacios protegidos y favorecer la circulación de especies y el intercambio genético entre poblaciones, dentro de un territorio que constituye uno de los principales enclaves de biodiversidad del Oeste Ibérico.

En este contexto, conocer el comportamiento del galápago europeo a escala individual permitirá transformar los datos obtenidos en el campo en información útil para la gestión del territorio: dónde conservar, qué hábitats restaurar, qué zonas necesitan protección y qué elementos pueden estar impidiendo la conexión entre poblaciones.

Los cuatro galápagos equipados con GPS se convierten así en pequeños emisarios de la conectividad ecológica entre España y Portugal, aportando información que permitirá comprender mejor cómo se mueve una especie que no entiende de fronteras y cuya conservación depende, en buena medida, de mantener conectados los hábitats de los que depende.

El proyecto Corredor Biológico Hispano-Luso, liderado por la Diputación de Salamanca y desarrollado junto a la Fundación Naturaleza y Hombre, la Associação de Municípios da Cova da Beira y la Fundación ATN Naturaleza, continuará trabajando hasta finales de 2026 para consolidar una red ecológica transfronteriza capaz de compatibilizar la conservación de la biodiversidad con la protección y dinamización del territorio rural.

Una charca, una población, cuatro GPS y miles de datos por delante: conocer cómo se mueve el galápago europeo es también conocer cómo conectar y conservar el territorio.