El gran
ecosistema
del oeste
ibérico

Una de las mayores superficies continuas de naturaleza de la Europa Occidental

Una de las mayores superficies continuas de naturaleza de la Europa Occidental

El Oeste Ibérico es un extenso espacio transnacional, situado en la frontera luso-española, en el centro oeste de la península ibérica, delimitado las cuencas de los ríos Duero y Tajo.

Se trata de un enorme espacio de extraordinario valor natural que presenta una combinación casi única a nivel europeo: inmensas superficies de ecosistemas bien conservados, presencia de especies exclusivas a nivel mundial en peligro de extinción y fácil accesibilidad.

El motivo de su buena conservación es, sin duda, la consideración que siempre ha tenido este espacio a nivel político y territorial:

  • Ha sido un territorio históricamente marginal desde los puntos de vista social y económico, tanto en España como Portugal.
  • Muy extenso, pero poco fértil, con un clima duro, alejado de las grandes capitales, sin centros económicos o demográficos destacados y administrativamente dividido en dos naciones.

Todo ello ha originado un espacio con una muy baja densidad de población, unas infraestructuras de comunicación poco agresivas con el medio y una naturaleza que aún se conserva en niveles excepcionales.

EL OESTE IBÉRICO, UN ESPACIO ÚNICO

EL OESTE IBÉRICO,
UN ESPACIO ÚNICO

Conoce los aspectos que hacen de este ecosistema algo único a través de su paisaje, ecología, clima y encuadre humano.

1. Grandes unidades paisajísticas y ecológicas

2. Clima

El clima del espacio descrito se corresponde con el mediterráneo.

La principal característica de este clima es la existencia de un período de aridez o sequía estival superior a dos meses, coincidiendo con la época del año en la que las temperaturas son más elevadas.

Esta característica es la común a todo el territorio del Oeste Ibérico y es el factor climatológico más importante, que define de manera preferente los hábitats, aprovechamientos y paisajes.

3. Encuadre humano

El Oeste Ibérico cuenta con valores únicos en el mundo que pueden transormarse en fuentes de desarrollo

La frontera ha sido un territorio poco explotado a lo largo de la historia, con el aprovechamiento ganadero extensivo tradicional como principal actividad. Esa tendencia histórica ha llegado hasta nuestros días casi sin interrupción.

El conjunto del área está fuertemente influenciada por su naturaleza agrícola y ganadera que ha ido modelando el paisaje a lo largo de los años dando lugar a las actuales dehesas, especialmente en el lado español. En el lado portugués, con una mayor intensidad de producción, con mayor superficie de cultivos de cereales, el paisaje es más deforestado y el relieve de los afloramientos rocosos adquiere mayor dramatismo. Estos paisajes han constituido durante siglos la base del sustento de familias enteras. En ellos encontraban el alimento, trabajo y otros recursos como los forestales.

Actualmente, todo el área, tanto en España como en Portugal, sufre unos problemas estructurales comunes en materia de despoblamiento, envejecimiento de la población, fragilidad del tejido económico y déficit de redes de comunicación, particularmente en la conexión transfronteriza. Todo ello supone, de manera entrelazada, una dificultad añadida para fomentar o apoyar un desarrollo sostenible.

Resulta pero interesante resaltar el aprovechamiento de los recursos naturales, faunísticos y florísticos de una manera sustentable, gracias al sector del ecoturismo, aunque aún está por desarrollar completamente.