Sierras y Montañas

El Oeste Ibérico

Las sierras del norte del Oeste Ibérico tienen una altitud considerable: la montaña más alta del Oeste Ibérico es la Peña de Francia, de 1.735 m, mientras que en Sierra de Gata está la montaña Jálama con 1.492 m. Ambas constituyen la última y más importante elevación del final de la meseta castellana, permitiendo crear un clima húmedo en las laderas norte.

Este clima más atlántico ha posibilitado el desarrollo de proporciones enormes de Quercus pyrenaica, distribuyéndose, no sin interrupciones, desde el pie de la Sierra de Francia hasta Navasfrías, e internándose hacia la Sierra de la Malcata en Portugal, aunque en un menor grado de conservación y de forma más fragmentada.

Estas sierras constituyen los principales refugios de la fauna más númerosa, esquiva, amenazada y de mayor interés turístico de todo el Oeste Ibérico

En ellas se encuentra la cabra montés (Capra pyrenaica), que constituye una de las figuras más emblemáticas, así como el lince ibérico (Lynx pardinus), el esporádico lobo ibérico (Canis lupus), y las colonias de buitre negro (Aegypius monachus).

Las zonas de montaña, apenas transformadas y afectadas por la mano del hombre, siempre han actuado como reservorios de las especies más grandes.