LA CIENCIA DE LA DEHESA: COMPRENDER PARA CONSERVAR I SEGUNDA JORNADA DEL CONGRESO SOBRE LA DEHESA HISPANO-LUSA

La segunda jornada, celebrada el 7 de octubre, se centró en la ciencia de la dehesa, la conservación de la biodiversidad y la gestión del territorio. El programa reunió aportaciones de universidades, centros de investigación, organizaciones conservacionistas y especialistas de España y Portugal.

Uno de los asuntos centrales fue el decaimiento del arbolado de la dehesa, abordado por Fernando Silla Cortés, profesor titular de Ecología de la Universidad de Salamanca. La salud de encinas y alcornoques es fundamental para la conservación de estos sistemas agroforestales, cuya estructura y funcionamiento dependen de la interacción entre los árboles, la vegetación, el suelo, la fauna y las actividades humanas.

La regeneración del arbolado y la capacidad de los árboles para responder a condiciones ambientales adversas constituyen cuestiones esenciales para garantizar la continuidad de la dehesa. Comprender las causas del decaimiento y sus efectos permite orientar estrategias de conservación y gestión adaptadas a cada contexto.

La sesión continuó con la perspectiva de Víctor Rolo Romero, de la Universidad de Extremadura e INDEHESA, sobre la adaptación de la gestión de la dehesa al cambio climático y la conservación de su biodiversidad y sus servicios ecosistémicos.

La dehesa es un sistema de gran valor natural y productivo. Su conservación requiere atender a la diversidad de especies y hábitats que alberga, así como a los procesos ecológicos que sostienen su funcionamiento. La gestión debe buscar un equilibrio entre la actividad humana y la capacidad de regeneración del ecosistema.

La educación forestal tuvo también su espacio con la intervención de María Eugenia, vinculada al centro de formación Lorenzo Milani. La formación de las nuevas generaciones de profesionales constituye una pieza clave para trasladar el conocimiento científico a la gestión cotidiana de los espacios naturales y fomentar una cultura de cuidado del territorio.

La biodiversidad menos visible también importa

La conservación de la dehesa no puede centrarse únicamente en sus árboles o en las especies más conocidas. La biodiversidad incluye una enorme variedad de organismos que desempeñan funciones esenciales en el funcionamiento de los ecosistemas.

En este sentido, Eduardo Galante Patiño, vinculado a la Asociación Entomológica de España, abordó la biodiversidad entomológica de la dehesa y la importancia de conservar este patrimonio natural menos visible.

Los insectos y otros invertebrados participan en procesos ecológicos fundamentales, como la polinización, la descomposición de la materia orgánica y el mantenimiento de las redes tróficas. Su conocimiento contribuye a comprender mejor la salud de los ecosistemas y la complejidad de las relaciones entre las distintas especies.

El programa incorporó además una perspectiva histórica y económica del paisaje a través de la ponencia sobre el alcornocal como recurso económico transfronterizo, presentada por investigadores de la Universidad de Extremadura. Esta aportación permitió integrar en el debate la relación entre los recursos naturales, la actividad productiva y las conexiones históricas entre Extremadura y Portugal.

El conocimiento de los usos tradicionales y de las transformaciones económicas del territorio ayuda a comprender cómo se han configurado los paisajes actuales y qué oportunidades existen para mantener actividades compatibles con su conservación.

Los corredores biológicos como soluciones basadas en la naturaleza

La conectividad ecológica volvió a ocupar un lugar destacado durante la segunda jornada. Andrés Alcántara, vinculado a la UICN-Med, presentó el papel de los corredores biológicos como soluciones basadas en la naturaleza, mientras que Francisco Javier Maestre abordó los desafíos de conservación de los ecosistemas mediterráneos frente al cambio global.

Los corredores biológicos contribuyen a conectar hábitats y espacios naturales, favoreciendo el desplazamiento de las especies y la continuidad de los procesos ecológicos. Su importancia aumenta en paisajes sometidos a presiones como la fragmentación de hábitats, los incendios, la sequía y los cambios en los usos del suelo.

La conectividad debe entenderse, por tanto, como una herramienta para reforzar la resiliencia de los ecosistemas. Mantener las relaciones entre espacios naturales puede favorecer el intercambio entre poblaciones y mejorar las posibilidades de adaptación de las especies ante condiciones ambientales cambiantes.

En esta misma línea, el programa incluyó la presentación de MEDCONECTA, centrada en la conectividad ecológica y los corredores biológicos como herramientas para la conservación de la biodiversidad.

Las distintas intervenciones permitieron situar el Corredor Biológico Hispano-Luso en un contexto más amplio de iniciativas y enfoques destinados a integrar la conservación de la naturaleza en la planificación territorial.

Cooperación transfronteriza para proteger especies emblemáticas

La cooperación entre España y Portugal se refleja de manera especialmente clara en los proyectos dirigidos a la conservación de especies y sus hábitats.

Durante la segunda jornada, José Pedro Tavares, de la Vulture Conservation Foundation, presentó la experiencia del proyecto LIFE Buitre Negro como ejemplo de cooperación transfronteriza para la conservación de una especie emblemática.

La conservación de las especies amenazadas requiere actuaciones coordinadas, seguimiento científico y medidas de protección que tengan en cuenta las necesidades de los animales y la distribución de sus hábitats. Cuando las poblaciones utilizan territorios situados a ambos lados de una frontera, la colaboración entre equipos y administraciones resulta especialmente importante.

El programa incluyó también experiencias de conservación desarrolladas en Portugal por la asociación Faia Brava. Antonio Monteiro abordó la evolución del paisaje y el significado del valle del Côa, mientras que Ana Nunes presentó las actuaciones de conservación de fauna desarrolladas durante la última década, con especial atención al gato montés y al conejo.

El caso de Faia Brava permitió incorporar al congreso una perspectiva práctica sobre la conservación privada, la restauración ecológica y la gestión de espacios naturales en el territorio portugués de La Raya.

Estas experiencias muestran la diversidad de enfoques que pueden contribuir a un objetivo compartido: conservar los hábitats, mantener la biodiversidad y favorecer la recuperación de los procesos ecológicos que sostienen el paisaje.

Del seguimiento científico a la acción sobre el terreno

La conservación necesita conocimiento, pero también seguimiento continuado y actuaciones concretas sobre el territorio.

En este ámbito, Edwin Arrigui Torres, Lorenzo García y Alfonso Gómez, vinculados a la Fundación Naturaleza y Hombre, presentaron el trabajo de conservación, monitorización e investigación que se desarrolla desde la Estación Biológica de Campanarios de Azaba para el Corredor Biológico Hispano-Luso.

El seguimiento de la biodiversidad permite conocer la evolución de las especies y los hábitats, evaluar el estado de los ecosistemas y disponer de información para orientar las decisiones de gestión. La recogida sistemática de datos es especialmente valiosa para valorar la eficacia de las actuaciones de conservación y detectar cambios que puedan requerir nuevas medidas.

La experiencia de Campanarios de Azaba refleja la importancia de mantener una relación estrecha entre investigación y gestión práctica. El trabajo de campo, el seguimiento de especies y la evaluación de los hábitats proporcionan una base para mejorar las estrategias de restauración y conservación en el Oeste Ibérico.

La estación constituye, además, un espacio de referencia para acercar la investigación a la realidad del territorio y facilitar el intercambio de conocimientos entre profesionales, estudiantes y entidades comprometidas con la biodiversidad.

¿Cómo será la dehesa en 2050? Un debate sobre los retos del futuro

La segunda jornada concluyó con una mesa redonda titulada «¿Cómo será la dehesa en 2050?», que reunió a representantes de la Universidad de Salamanca, la Fundación Naturaleza y Hombre, la Associação de Municípios da Cova da Beira y la Diputación de Salamanca.

El debate planteó una reflexión sobre el futuro de uno de los paisajes más representativos del Oeste Ibérico, en un contexto marcado por el cambio climático, la evolución de los usos rurales y la necesidad de reforzar la conservación de la biodiversidad.

La pregunta sobre cómo será la dehesa dentro de unas décadas invita a considerar cuestiones fundamentales: qué medidas permitirán favorecer la regeneración del arbolado, cómo adaptar la gestión a unas condiciones climáticas cambiantes, qué papel desempeñarán las actividades tradicionales y cómo conseguir que la conservación y el desarrollo rural avancen de manera conjunta.

También pone de relieve la importancia de formar a nuevos profesionales, mantener la investigación aplicada y reforzar la colaboración entre administraciones, entidades conservacionistas, universidades y propietarios y gestores del territorio.

El futuro de la dehesa dependerá de la capacidad colectiva para anticiparse a los cambios, aplicar el conocimiento disponible y mantener una gestión que tenga en cuenta tanto los valores naturales como las necesidades sociales y económicas de las comunidades rurales.

Conectar para conservar es también conectar conocimiento, personas y territorios.

El congreso deja como principal mensaje la necesidad de seguir trabajando de manera conjunta para que la dehesa hispano-lusa mantenga su biodiversidad, su funcionalidad ecológica y su papel como paisaje vivo para las generaciones presentes y futuras.

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Sobre el proyecto

El proyecto Corredor Biológico Hispano-Luso está cofinanciado por la Unión Europea a través del programa Interreg VI-A España-Portugal (POCTEP) 2021-2027 y promueve la conectividad ecológica, la conservación de la biodiversidad y la cooperación transfronteriza en el Oeste Ibérico.

Este proyecto fue financiado por el MITECO pero no representa la opinión del mismo.